ERRORES EVITABLES
Hay veces que con la mejor intención del mundo se cometen errores evitables. Y parece que ha ocurrido con la última campaña de la Asociación Española contra el cáncer para la prevención del cáncer de mama. Y vaya por delante que no se trata de regatear ningún esfuerzo para detectar a tiempo una enfermedad que se lleva cada año a 6000 mujeres en España, pero que con una detección precoz es perfectamente curable.
En ella se ve a un chico guapo, quizás el marido, novio o amante de alguna afortunada mujer o bien a un niño angelical de ojos tiernos que seguramente representará al vástago ideal que se supone que todas queremos, que nos miran, ambos dos, suplicantes y nos dicen:
“¿No dices que por mí harías cualquier cosa? Hazte una mamografía. Porque les quieres recuerda tu cita con la vida.”
Algunos dirán que es hilar fino, que no es para tanto, que lo que cuenta es el resultado no los medios. Que se trata de convencer, de vencer reticencias y temores que retrasan citas que pueden salvarte la vida. Pero la cuestión es que el fin no justifica los medios, en ningún caso. Y que se pueden conseguir los mismos elogiables objetivos con otros mensajes que no dibujen una imagen de las mujeres sacrificadas, mártires y heroínas cuya razón para vivir está en los demás y no en ellas mismas. Y me explico.
Las mujeres debemos cuidarnos, y mucho, pero motivadas principalmente por la gran estima que debemos demostrar hacia nosotras mismas. Es nuestro cuerpo, es nuestra salud y toda mujer tiene valor por sí misma, independientemente de que se disfrute de las maravillas de la vida en pareja. O es que nuestra motivación para estar sanas y en forma debe ser mayormente la felicidad ajena y no la satisfacción propia? O es que las mujeres que sean solteras o viudas , que no tengan un hombre al lado por decisión propia o impuesta por las circunstancias, no merecen esta recomendación ?
Por otro lado, el mensaje tácito que se desprende huele ligeramente a culpabilizar a las mujeres que dejan tristes huérfanos y dolidos compañeros porque ellas no tuvieron la precaución de hacerse la prueba en cuestión. Para no ser rea de semejante responsabilidad, hay que hacerse las pruebas pertinentes no sea que nuestra desidia sea causa de enormes penas para los hombres que nos quieren.
Es una insensatez porque de la enfermedad jamás se puede hacer responsable al que la sufre, y desde luego quien más interés tiene en evitarlas, somos cada uno de nosotros y nosotras, en primera persona irrenunciable.
Y dicho todo esto , dejaré bien claro que el diagnóstico precoz salva vidas, que hay que hacerse las mamografías y acudir a las citas anteponiéndolas a cualquier otra obligación, sin excusas ni dilaciones. Pero que hay que hacerlo no por los demás, por los otros, sino por nosotras mismas porque somos las dueñas y responsables de nuestra vida, y de ella somos las protagonistas. Y debemos darnos el valor que nos corresponde, tratándonos con el respeto que debemos exigir a los demás y concedernos a nosotras mismas.

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