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el blog de Mar Vicent

Archivo: Marzo 2008

31/03/2008 GMT 1

CUANDO LA BELLEZA DE LAS PALABRAS ESCONDE UNA MENTIRA QUE CONFUNDE

marvicent75@hotmail.com @ 17:28

chica-puente.bmpEsto se refiere a ese power tan bonito, ttan  utilizado en charlas y conferencias  en las que se habla de igualdad , ése que empieza con una mujer encerrada bajo el burka y habla de las alas de la Humanidad  terminando  con la mirada implacable de una cría de ojos verdes.

  Su texto dice así :

 

Por cada mujer fuerte, cansada de tener que aparentar debilidad hay un hombre débil cansado de tener que parecer fuerte

Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo

Por cada mujer cansada de ser calificada como “hembra emocional” hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado

Por cada mujer catalogada de poco femenina cuando compite hay un hombre que se ve obligado a competir para que no se dude de su masculinidad

Por cada mujer cansada de sentirse un objeto sexual hay un hombre preocupado por aparentar que siempre está dispuesto

Por cada mujer que se siente atada a sus hijos, hay un hombre a quien se le ha negado el placer de la paternidad.

Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o salario satisfactorio hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar

Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación hay un hombre que redescubre el camino a la libertad

 

Resulta atractiva esta comparación que  visualiza los efectos que los hombres también han padecido a resultas de la imposición patriarcal de los roles tradicionales.  De alguna manera nos hermana,  despierta nuestra complicidad más solidaria  porque  la empatía es lo nuestro y nos es fácil entender su dolor y sus carencias.

  Pero, mira por donde,  cuatro hombres,  expertos destacados en feminismos, voces reconocidas de las nuevas masculinidades (Luis Bonino, Daniel Leal, Jose   A.  Lozoya, y Peter Szil) expresaron su desacuerdo con el texto porque para  ellos  sólo se hablaba de diferencias y no de desigualdades encubriendo la tremenda diferencia que hay entre ambos conceptos. No adjudicaba a cada protagonista el plus de responsabilidad personal o de coerción despótica que diferencia abiertamente a unos de otras y que debería impedir que fueran categorías comparables.  Y  así además se   invisibilizaba  el plus de sufrimiento y subordinación que el modelo tradicional impone a las mujeres.

 

Presentaron su texto alternativo:

Por cada mujer cansada de tener que aparentar debilidad, hay un hombre que disfruta de protegerla esperando sumisión.

Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre que aparenta saberlo todo porque eso le da poder

Por cada mujer cansada de ser calificada de “hembra emocional” hay un hombre que aparenta ser fuerte y frío para mantener sus privilegios.

Por cada mujer catalogada de poco femenina cuando compite hay un hombre al que no le importa pisar a quien sea con tal de ser el primero

Por cada mujer cansada de sentirse un objeto sexual hay un hombre que disfruta utilizando a las mujeres para su placer.

Por cada mujer que se siente atada a sus hijos e hijas, hay un hombre que disfruta teniendo tiempo libre a su costa

Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o salario satisfactorio, hay un hombre que se aprovecha del trabajo gratuito hecho en casa y que no mueve un dedo para reivindicar la igualdad de derechos laborales de la mujer

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil, hay un hombre que cuando llega en coche a casa tiene mesa y mantel puesto.

Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación hay un hombre que tiene miedo de perder su lugar privilegiado ante ella

Por cada mujer que es víctima de violencia en el hogar, haya un hombre que la ejerce y lo niega presentándose como víctima de las provocaciones o el “abuso psicológico” femeninos, y muchos otros que miran hacia otro lado en un silencio cómplice.

Por cada mujer que confía en que los hombres quieren la plena igualdad de derechos, hay cientos de hombres confiando en que “todo cambie para que todo siga igual”.

 

Su conclusión, la de estos hombres era: si queremos que todo cambie y desaparezcan las desigualdades, dejémonos de autocomplacencias masculinas y asumamos nuestras responsabilidades.

La mía es: si queremos que todo cambie y desaparezcan las desigualdades,  asumamos la solitaria realidad de las mujeres en toda su fealdad con el valor de  mirarla de frente , sin desenfocar la imagen y perder de vista el origen del problema .

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12/03/2008 GMT 1

No quiero un Día de la Mujer

marvicent75@hotmail.com @ 22:48

amsterdam-408.jpgNo quiero un Día de la Mujer.

 

 Quiero un año entero de la Mujer  durante el cual las mujeres, tanto tiempo calladas e invisibles,  nos hagamos oir. Y no  para dar pena y lástima, despertando inútiles compasiones  porque nos matan, nos golpean y nos destrozan por dentro y por fuera, sino  para hacer evidente que somos y nos creemos iguales en derechos y oportunidades: derecho a vivir la vida como y con quien queramos y a disfrutar de todas las oportunidad que se nos presenten  para poder alcanzar la felicidad. Y defenderemos  este derecho aún sabiendo  que, por eso,  habrá quien se creerá con derecho a matarnos hasta que nosotras y  el resto de la sociedad aprendamos a  protegernos.

 

 Quiero un lustro de la Mujer en que por fin,  las mujeres cobremos los mismos salarios por las mismas tareas, en que no haya ocupación ni empleo del que puedan excluirnos si ponemos el empeño necesario para adquirir la capacidad precisada. En que la maternidad y la paternidad supongan las mismas obligaciones y satisfacciones para ellos y nosotras y tener y criar a los hijos no sea una fuente adicional de sacrificios y esfuerzo o  un obstáculo a superar para conseguir ser la mujer que queremos. Quiero vivir cuando seamos dueñas de nuestros cuerpos para decidir lo que queremos hacer con él, si parir o no parir, ser gordas o flacas, vivir solas o acompañadas.

Quiero una década para las mujeres en la  que el mundo cambie y asuma que ninguna sociedad puede funcionar si no cuenta con las mujeres,  no como receptoras pasivas de las buenas ideas que otros tienen, sino como protagonistas, sentadas en los consejos de Administración, en los Gobiernos, en las Ejecutivas y las Juntas Directivas para tomar decisiones sobre  un mundo que ya no será sólo de los hombres sino patrimonio de la Humanidad.  Cuando desaparezcan los complejos y temores, propios y ajenos, que nos arrinconan y enmudecen alejándonos de los espacios de poder y decisión que otros ocupan con rapidez.

 

Quizás sí que sea conveniente  un Día de la Mujer, pero está claro que no es suficiente.

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01/03/2008 GMT 1

El pecado de no votar

marvicent75@hotmail.com @ 23:40

estatua.jpg

Están a punto de pasar  las elecciones lo que sin duda será  motivo de alivio para quienes ya están hasta  el moño de tanta palabrería, tanto candidato encorbatado y tanto mítin multicolor donde un puñado de iluminados mueve la banderita a  dos manos, como si la vida les fuera en ello.

 

Son los del gremio que cuando habla de los políticos y la política repite sin cesar aquello de “todos son iguales”, poniendo cara de intenso asco y desprecio porque no  los iguala precisamente  en calidad humana y deseo de servir al prójimo sino más bien por todo lo contrario. Es de esperar que ninguno de los que así habla  pertenezca al gremio de los taxistas ya se sabe que todos ellos charlatanes insufribles, al de camareros, antipáticos sin excepción, al de obreros , bajitos y ceporros todos ellos, al de maestros , cuentistas y perezosos, periodistas, siempre mentirosos ,peluqueras chismosas, enfermeras antipáticas…en fin, ya se ve la gran justicia que encierran  las generalizaciones a lo bestia.

Existen  también los que al ser preguntados responden con aquello de “yo no entiendo de política” y justifican con ello su falta de interés y posicionamiento. Como si todos los que opinan de  fútbol fueran expertos ganadores de varios títulos internacionales, o todos los que crían hijos  se hubieran doctorado en psicopedagogía evolutiva. Y allí están pontificando del árbitro, con su caña y sus almendritas o repartiendo capones a  la prole para sacarlos adelante.

Están también los que asumen que ellos entienden de política como cualquiera, pero argumentan que no les interesa, que no les afecta, incluso que como no les gusta lo que ven se permiten el lujo de darle  la espalda. “A mi la política  no me interesa” repiten en plan interesante, para dar testimonio de que sus preocupaciones son de índole superior y ajena a algo tan terrenal como la política.

En fin  todos los descritos son los causantes de una tendencia enormemente perjudicial para un país donde la democracia tardó en llegar y  costó mucha sangre y demasiadas lágrimas. Una corriente de opinión que como los famosos monos, no quiere ni ver , ni oir, ni hablar, es decir, que permite que los demás decidan por ellos. En última instancia todos los que así hablan son los que cometen  el gran pecado de no votar creyendo que así son más libres, cuando lo que así consiguen es ofrecerse atados de pies y manos a quienes decidirán por ello.

Las mujeres deberíamos tenerlo muy claro. No tenemos más que hacer un ejercicio de memoria y recordar  los años en que en este país las urnas se llenaban de telarañas y las decisiones se tomaban a golpe de fusil y aún antes revivir  los tiempos en que las mujeres veían desfilar a padres, hermanos, maridos y hasta hijos hacia el colegio electoral,  mientras que ellas, ciudadanía de saldo, representantes de la ignorancia y la sumisión, les preparaban la cena, a la misma altura y con iguales derechos que el perro atado en la puerta o el canario en la ventana. Esa es la razón por la que  votar es algo tan necesario  como el respirar o el comer, ambas funciones vitales que si no se realizan matan el cuerpo, como el no votar mata la democracia y engrandece sólo a los tramposos y aprovechados.

      He dicho que para mí no votar es un pecado, y lo repito. Ya saben porqué.

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