LA MATERNIDAD IMPUESTA
Ha llegado un barco a Valencia cargado de mujeres malvadas, de brujas siniestras y peligrosas dispuestas a matar.
Así lo pintan algunos que con un cinismo extraordinario y una hipocresía superlativa enarbolan la bandera de la defensa de la vida, juegan con las palabras y las emociones y pretenden condenar sin el menor asomo de justicia a quienes no piensan como ellos. Y los etiqueto así porque son los mismos que condenan a ese bebé , al que se refieren de muy mala manera con el nombre de “bebe medicamento”, nacido por el amor de sus padres y la necesidad de salvar la vida de su hermano enfermo, al que dejarían morir y sufrir antes que admitir la legitimidad de las técnicas que lo hacen posible.
Se han hartado de hablar estos días pasados. No han callado ni debajo del agua. Han pontificado desde todos los púlpitos que para eso los tienen y bien altos. Y como siempre pretenden estar en posesión de la verdad absoluta condenando a la vergüenza o al descrédito a los que no están de acuerdo con la que han montado.
Que haberlos, haylos, Y ahí están, oscurecidos, enmudecidos ante el escándalo montado y algo preocupados por si al hablar Dª Rita les envía a la Policía Local a ver si se han limpiado los dientes y cambiado la ropa interior que es lo equivalente a lo que hicieron con el camión que transportaba material para el evento.
Todo el mundo debiera estar en contra del aborto. De forma taxativa y explícita, sin lugar a dudas. El aborto es una tortura, un acto enormemente doloroso que nadie puede desear para sí misma ni para los que quiere. Nadie puede reivindicar su existencia como solución ideal de un problema, que sobre todo afecta a las mujeres.
En lo que habría que incidir con constancia, con pesadez, aburriendo hasta a los muertos, es en la educación sexual, en el uso de métodos anticonceptivos capaces de evitar los embarazos no deseados... La ecuación formada por el dato de que los 15 años tienen los españolitos de hoy su primera relación sexual, sumado al que dice que a 4 de cada 10 se les va el santo al cielo y no toman ninguna medida de protección, da como resultado la deprimente cifra de 18000 jóvenes embarazadas al año. Por cierto, para cuando en la Comunidad Valenciana, la píldora del día de después accesible y gratuita?
Pero además, las vueltas de la vida y del destino, ese tan juguetón que a veces nos regala vivencias inmejorables pero a veces nos joroba con puñetas imprevisibles, puede hacer que algunas mujeres se enfrenten a una experiencia , la del embarazo y parto, que por diferentes causas tienen muy claro que no desean. Por decir algunas, que la lista es inmensa: falta de estabilidad económica, o emocional o afectiva, prioridad de otros proyectos personales igualmente legítimos, hijos ya nacidos que consumen todos los recursos materiales y afectivos, riesgo de enfermedades o complicaciones de difícil resolución, …y no hace falta continuar dado que, por otra parte , no existe el derecho a juzgar de los demás, de los que no son los que parirán a un ser humano del que se sentirán responsables hasta el final de sus días.
Nosotras parimos, nosotras decidimos, dicen las muy brujas.
Estamos por la vida, no por la muerte, dicen los puros de corazón. Y eso les lleva, debe ser por el tic autoritario que las mujeres les despiertan, a imponer cúal es la vida que ambos deben vivir De cualquier forma, los que proclaman su santa indignación ante el asesinato de indefensas criaturas deberían entender una cuestión muy simple: que lo único que las mujeres pedimos es ser dueñas de nuestra vida, de nuestro cuerpo y de nuestro aparato reproductor. Y eso implica respetar de la misma forma a las que decidan aspirar a los premios de natalidad esos del antigüo régimen para familias con 36 hijos y a las que consideran que no es el momento, ni la circunstancia de traer un hijo al mundo.
Es una simple cuestión de democracia, y de derechos humanos. De algo tan básico como el respeto a las mujeres que tenemos la potestad pero no la obligación de dar vida, porque la maternidad no puede ser nunca una imposición.


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del.icio.us
Los 50años para los hombres son psicológicamente duros sobre todo si se acompañan de alopecia y engrosamiento del anillo abdominal. Pero para las mujeres este cumpleaños puede ser una auténtica tragedia existencial.
