ENSEÑAR A SER PERSONAS
Tras el análisis de cualquiera de los conflictos sociales y personales que preocupan a cualquier persona, casi siempre llegamos a la conclusión de que la solución es la educación
:Educación contra la violencia, contra la xenofobia, contra el maltrato a las mujeres… Educación para evitar la conducción imprudente, el consumo de drogas, los trastornos de alimentación, el deterioro medioambiental….Educación para fomentar el respeto, la autonomía, la libertad….
Y sucede que cuando se programa una asignatura que garantiza que todos esos contenidos tengan su tiempo y espacio en los centros educativos para ser trabajados con seriedad de forma rigurosa y evaluable, se genera una resistencia numantina que proclama su absoluto rechazo a la transmisión de esos valores, ante el temor de que entren en contradicción con los suyos propios.
Tan difícil es, para algunos, reconocer las premisas que permiten la convivencia pacífica y el progreso colectivo?
Tan difícil es consensuar los principios y valores que todos y cada uno decimos respetar, independientemente de religiones e ideologías?
Va a resultar que hay quienes no se creen todo lo que dicen creer y por eso no querían que se enseñara en las escuelas?
Desde el Tribunal Supremo se ha llamado a las cosas por su nombre: las familias tienen todo el derecho a transmitir sus propias creencias, pero esto no exime a la sociedad de la obligación y el derecho de enseñar las reglas del juego social, fijadas por la Constitución, asi como la forma en que nos organizamos para convivir en libertad.

Meneame
del.icio.us
Acabo de oir íntegro y en directo el discurso de Obama en su toma de posesión. Puede que a la larga resulte una decepción, imposible negar esa posibilidad,
No me gusta mucho eso de los mandamientos, por su propia semántica y por las connotaciones pero éstos son los que propone el biólogo Richard Dawkins en su libro "El espejismo de Dios". Los reproduzco porque algunos dan que pensar.
Lo mejor que una puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina. Que te pasen cosas distintas, como cuando una era niña.