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el blog de Mar Vicent

Categoría: maternidad

17/10/2009 GMT 1

LAS VIDAS QUE IMPORTAN

marvicent75@hotmail.com @ 23:02

Cada vida importa dicen los que han estado en Madrid con sus pancartas y sus consignas diseñadas desde las más angostas cavernas.

Cada vida les  importa,  desde luego, pero sólo para traerlas al mundo por mandato divino y  evidenciando la debida  sumisión de las mujeres a sus funciones reproductivas.

Cada vida importa porquea-favor-aborto.bmp les preocupa consentir un derecho que nadie les obliga a ejercer, pero que están empeñados en negar a quienes no tengan más remedio que hacer uso de él.

Doscientas mil personas han ido a Madrid con estos argumentos, pero no han hecho acto de presencia en las manifestaciones contra la pobreza que se han celebrado el mismo día.

Porque dicen defender el derecho a la vida, pero se olvidan de reivindicar también el derecho a  una vida digna, ajena a la miseria que embrutece y deshumaniza..

Y  han multiplicado por cuatro el número de asistentes, sin atisbo de vergüenza,  para engordar el número de asistentes y hacer creer que ellos representan a la mayoría de gente de este país.

 Esa inmensa mayoría que no está a favor del aborto porque nadie en su sano juicio puede estarlo, pero que no robaría  a las mujeres su capacidad de decidir, ni las  castigaría por ello. Porque sus vidas, las de ellas, también  importan.

 

 

 

 

19/05/2009 GMT 1

LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

marvicent75@hotmail.com @ 19:58

Nos quejamos, y con razón,  de que la vida no da generalmente segundas oportunidades ni perdona errores y equivocaciones Ojalá lo hiciera con quienes se arrepienten de no haberse puesto el cinturón que les hubiera protegido porque les apretaba la barriga, o a quienes dejaron de fumar demasiado tarde y ahora temen la peor noticia, o  a los que no llamaron a aquella persona y ahora no pueden olvidarla.caras.bmp

              Sin embargo sí que hay segunda oportunidad para quienes  tuvieron una noche loca de la que recuerdan el comienzo pero no el final, para los que tuvieron un momento de duda , un olvido rutinario, cuyas consecuencias no quieren pagar o simplemente para  los que usaron preservativos caducados o de mala calidad que se les rompieron en el peor de los momentos.

             La píldora del día después que la recien llegada Ministra de Sanidad ha puesto a disposición de todas las mujeres que tengan los 20 euros para pagarla en cualquier farmacia del país, no es ni más ni menos que  una segunda oportunidad que evitará sin duda muchos abortos. Como los de las 6000 jovencitas, menores de edad,  que practicando sexo con sana alegría y deplorable   estupidez  pasaron durante el 2007 por esta  tristísima experiencia, en absoluto recomendable.

               Vaya por delante mi olé a Dª Trinidad Jiménez, que nada más llegar al Ministerio ha cogido este toro por los cuernos y le ha cortado las orejas sin darle tiempo a respirar. Porque este era un tema de palpable discriminación que clamaba al cielo, por lo menos al cielo de las mujeres, que pudiendo disponer de una segunda oportunidad, tras un momento de estupidez e imprevisión, se lo encontraban difícil si no imposible, según en el punto de España donde vivieran ya que,  según donde y con quien, debían e dar humillantes explicaciones para argumentar sus peticiones.

            Chapeau para Dª Trini que conseguirá pasar a la historia por algo más que su chupa de cuero, pero perplejidad ante la reacción de algunas organizaciones y estamentos que han reaccionado como si les metieran una avispa en el pantalón, con una acritud, una agresividad, una irracionalidad que mueve a la perplejidad.  Porque ellos, precisamente ellos, que piensan que el aborto puede suponer la extinción de la especie siendo un crimen ético y moral merecedor del castigo eterno,  debieran dar botes de alegría ante la existencia de un recurso que impide a llegar a un acto tan depravado e inhumano.

            Pero no, y donde debería haber beatífica complacencia se genera una mala leche si cabe más belicosa planteando con absoluta carencia de rigor científico que la sacrílega píldora es, astutamente disfrazada, otro método abortivo más. Lo cual contradice abiertamente cualquier planteamiento  científico pero no hace temblar el pulso a algún eminente portavoz, que  ejerciendo de endocrinológo aficionado, alerta sobre las temibles repercusiones que el medicamento pueda tener en el equilibrio hormonal de las mujeres, a las que teme que vuelva más majaras de lo habitual.

            Lo único que se puede pensar tras estas muestras de cerrilidad, es que esta peña cree firmemente aquello de que quien tuvo el gusto debe tener  el disgusto aunque eso  implique no remediar  la herida sino  esperar, en nombre de la moral y la ética, que la paciente se desangre hasta morir.

            Aún con todo, lo bien cierto es,  y así se ha planteado, que la pildorita ha de ser utilizada con sensatez y sentido común, que ya se sabe que es el menos común de los sentidos. Y por ello, es necesario, como se hace en la ley articular un buen plan de sensibilización, educación e información que erradique la ignorancia que motiva buena parte de las decisiones equivocadas.

          Ni es un método abortivo, ni es un recurso anticonceptivo de uso frecuente e indiscriminado. Por eso, la extensión de su autorización se inscribe en una estrategia global que pretende hacer saber a las mujeres que son dueñas de su cuerpo y por ello, son ellas las responsables de tratarlo bien.

            En España se consumieron durante el último año 500.000 píldoras del día de después evitando muchos embarazos indeseados y muchos abortos indeseables.

          Por eso es mejor, en lugar de  esconder la cabeza al estilo avestruz ,  reaccionar con astucia como ese animal tan querido por algunos, los linces,  tomando las medidas necesarias para que de una noche loca, de un momentazo lírico o de un estúpido accidente  no se deriven consecuencias que hipotequen toda una  vida.

 

 

            

 

 

01/05/2009 GMT 1

AMOR DE MADRE

marvicent75@hotmail.com @ 19:40

     Si hay una celebración social que  resulta ferrero1.bmpespecialmente irritante es ésta que se nos viene encima del Día de la Madre. Porque es difícil evitar el agobio  ante  la presión social, casi similar en cuanto a intensidad desmesurada, a la que se produce cuando se acercan las Felices Navidades.

       Sobre todo porque el maldito Día de la Madre ha sido desde siempre una celebración comercial que da lugar a potentescampañas de prensa que tanto merecen premios por su imaginación como  castigo por su cursilería. Una fecha impuesta en el calendario cuya principal utilidad consiste en  aumentar los beneficios de las grandes cadenas a base de hipócritas e insistentes llamamientos para  que todos los que son hijos de sus madres y cuentan con el privilegio de poder visitarlas, se rasquen el bolsillo para ofrecerles un presente que simbolice el amor que le profesan.

         Es una cuestión de respeto y de dignidad. De que los sentimientos y las manifestaciones de éstos no se imponen por calendario, ni se cuantifican en euros.De que no todas las madres son iguales, ni han ejercido de igual forma su maternidad, ni esperan de ésta las mismas conclusiones.  De que no todos los hijos e hijas expresan su amor con regalos, porque no quieren o porque no pueden,  ni todas las madres encuentran la satisfacción íntima y personal a la que aspiran en el precio pagado.

         Se trata sobre todo de que las madres son ante todo personas, más en concreto, mujeres cuya vida se entretejió en un momento dado con la de otros seres humanos a los que trajeron el mundo e intentaron sacar adelante según su saber y entender. Formando así una espesa y compleja  red que sin embargo con el tiempo debe simplificarse  para no asfixiar a ninguna de las partes que la conforman, sin que eso conlleve distancias insalvables.

          El mito de la maternidad como  obligatoria elección vital de las mujeres, el estereotipo de madre perfecta y total, que no es, ni siente, ni piensa otra cosa que vaya más allá del bienestar de su descendencia, es uno de los roles más castradores que las mujeres hemos padecido.  Sobre todo porque el sacrificio autoimpuesto y tácitamente inducido puede haber  hecho de nosotras peores personas de las que podríamos haber sido: más idiotas y cortas de miras, más egoístas y exigentes de contraprestación, más esencialmente infelices,  generando así sentimientos,  desde los que es difícil transmitir a quienes tanto queremos la alegría de vivir una vida plena y satisfactoria.

 

     

20/04/2009 GMT 1

UNA SINCERA CARTA

marvicent75@hotmail.com @ 18:30


escoba.bmpTranscribo esta carta porque me parece genial como expresión de las emociones y sentimientos de muchas mujeres que hemos criado a nuestros hijos e hijas, como hemos podido y hemos sabido.

 

“Queridos todos: Me voy. Volveré cuando sepáis dónde están guardadas las bolas de naftalina, cuando nuestra casa ya no tenga secretos para ninguno de vosotros, cuando seáis capaces de descifrar los códigos de los botones de la lavadora, cuando logréis reprimir el impulso de llamarme a gritos si se acaba la pasta de dientes o el papel higiénico. Volveré cuando estéis dispuestos a llevar conmigo la corona de reina de la casa. Cuando no me necesitéis más que para compartir.

Ya sé que me echaréis de menos, estoy segura. También yo a vosotros, pero sólo desapareciendo podré rellenar los huecos que vuestro cariño me produce... Sólo podré estar segura de que verdaderamente me queréis cuando no tengáis necesidad de mí para comer o para vestiros o para lavaros o para encontrar las tijeras. Ya no quiero ser la reina de la casa, estoy harta, me he cansado de tan gran responsabilidad y he caído en la cuenta de que si sigo jugando el papel de madre súper no lograré inculcaros más que una mentalidad de súbditos. Y yo os quiero libres y moderadamente suficientes y autónomos.

Ya sé que vuestro comportamiento conmigo no es más que un dejarse llevar por mi rutina; también por eso quiero poner tierra por medio. Si me quedo, seguiré poniéndoos todo al alcance de la mano, jugando mi papel de omnipresente para que me queráis más.Sí, para que me queráis más. Me he dado cuenta de que todo lo que hago es para que me queráis más, y eso me parece tan peligroso para vosotros como para mí. Es una trampa para todos.

Palabra de honor que no me voy por cansancio, aunque sea una lata dormirse todas las noches pensando en la comida del día siguiente y hacer la compra a salto de mata cuando vienes del trabajo y, a la larga, pesa mucho la manía de ver siempre un velo de polvo en los muebles cuando me siento un rato en el sofá, y la perenne atracción hacia la bayeta y la cera. Pero no es sólo por eso. No. Tampoco me voy porque esté harta de poner la lavadora mientras me desabrocho el abrigo ni porque quiera estar más libre para hacer carrera en mi trabajo. No. Hace ya mucho tiempo que tuve que elegir una perpetua interinidad en mi profesión porque no podía compatibilizar una mayor dedicación mental al trabajo profesional con la lista de la compra. Me voy para enseñaros a compartir, pero sobre todo me voy para ver si aprendo a delegar.

Porque si lo consigo, no volveré nunca más a sentirme culpable cuando no saquéis notas brillantes o cuando se quemen las lentejas o cuando alguno no tenga camisa planchada que ponerse.La culpa de que sea imprescindible en casa es sólo mía, así que desapareciendo yo por unos días, os daréis cuenta vosotros de que la monarquía doméstica es fácilmente derrocable y quizá yo pueda aprender la humildad necesaria para ser, cuando vuelva, una más entre la plebe.Cuando encontréis la naftalina no dejéis de avisarme. Seguro que para entonces yo también habré aprendido a no ser tan excesivamente buena. Puede ser que ese día no nos queramos más, pero seguro que nos querremos mejor. Besos. Mamá.”

                                                                          C de Santos.

 

 

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