CON PENA Y CON GLORIA
Dicen que un blog que se precie tiene que dar cabida no sólo a análisis y opiniones más o menos acertados de la realidad, sino que también son espacios de implicación personal, donde mostrar aunque sea desde el pudor y la dignidad, las emociones y sentimientos de quien escribe.
Estos días son para mí muy sentidos porque están repletos de reflexiones metafísicas y existenciales, de esa clase que luego solemos olvidar con rapidez, pasado el momento de introspección. Fundamentalmente para no olvidar, y sobre todo intentando ser honesta y generosa, cuento mis conclusiones.
La principal es que son pocas los principios e ideas, que al igual que las personas, permanecen a lo largo de los años, porque lo que hoy parece indispensable como eje fundamental de tus creencias y ambiciones, puede evolucionar, desaparecer o simplemente defraudar. Pero hay siempre hay posicionamientos, compromisos y responsabilidades que pasan a formar parte de quien eres y de como consigues explicarte la vida.
En lo que llevo vivido y desde bien jovencita he formado parte de diferentes plataformas desde donde se trabaja para no ser ignorada, formando parte de proyectos colectivos que pretenden cambiar una sociedad absurdamente imperfecta.
He militado en partidos, cuando eran grupúsculos ilegales, combativos y felizmente utópicos y también cuando se han convertido en macroorganizaciones profesionalizadas, jerarquizadas y anquilosadas. He trabajado también en asociaciones de carácter social con incidencia en el ámbito educativo, o en esta última fase con perspectiva de género, como XATEBA, una asociación orgullosamente feminista que fundé y he presidido estos últimos cinco años. Es ésta una imperfecta enumeración nada reveladora del carácter más o menos grato que el recuerdo de cada una despierta.
De todas ellas marché, a veces por la puerta grande, a veces por la trasera. En alguna ocasión me echaron, en otras no me quisieron. En todas encontré gente que aprecié y otros que aborrecí. Personas con quienes convivir fue a veces un privilegio y a veces un castigo. Gente que me echó una mano, y otros que también lo hicieron pero al cuello, para estrangularme. En fin, nada original y que a otras no les haya sucedido, aunque es curioso que más allá de los compañeros de viaje, siga suscribiendo a día de hoy, todas y cada una de las aspiraciones que me hicieron subirme al tren.
Ahora estoy otra vez en trance de cerrar otra puerta y subirme en otro tren. Pero cinco años siendo Presidenta de XATEBA –Asociación por la Igualdad y contra la Violencia de Género- merecen por lo menos la formulación de una conclusión final y pública: no sería quien soy sin esa experiencia vital. Porque el trabajo en un ámbito local con sus especificidades, fundamentado en el empeño de conseguir un futuro y un presente diferente para las mujeres y sustentado en un estilo de trabajo absolutamente propio , el de las mujeres, ha marcado una impronta que ya no desaparecerá.
De XATEBA, salgo – y sólo de la responsabilidad ejercida hasta ahora- con pena y con gloria. Pena, porque las despedidas por definición siempre lo son, aunque sean voluntarias, deseadas y convenientes. Con gloria, lease alegría, porque a pesar de conflictos, tensiones y sofocos que los ha habido porque sin crisis no hay paraíso, he podido hacerme rica, y vaya si lo he hecho, consiguiendo extraer lo mejor de las personas muchas de las cuales son sólidas feministas sin saberlo, conviviendo con mujeres poderosas y generosas con las que se aprende que vivir es algo mas que sobrevivir.
En fin, mi próxima dedicación va a tener la misma música pero con diferente orquesta porque la experiencia vital aprendida estos años no admite abstenciones ni indiferencias. Ojala el balance final cuando lo realice, aguante la comparación.

Meneame
del.icio.us
Seguro que en tu nueva dedicación te va muy bien, porque cuando se hace algo con tu esfuerzo e ilusión es porque se cree en lo que hace, y eso es lo más importante para conseguir lo que uno se propone.
Anónimo | 28-04-2009 - 12:47:54 GMT 1 #